Cuidar de los muebles para colegios en vacaciones

Las vacaciones ya han comenzado y es muy probable que después de ciertos días todo el plantel educativo quede completamente solo, por lo que el mobiliario y todo lo que está en su interior no será usado en un largo tiempo. ¿Qué debemos hacer entonces con los muebles para colegios? ¿Debemos descuidarlos por completo? ¿Cómo conservarlos?

Las escuelas en este momento todavía se encuentran activas, en su mayoría, pues están en pleno momento de inscripciones y matrículas así que ciertas áreas todavía están funcionales, sin embargo muchas otras no, pero aún, se les presta atención en temas de aseo. Sin embargo luego de que estos procesos terminen es más que obvio que ya no habrá nadie que se ocupe de ellos. Por eso, surgen las dudas que planteamos anteriormente.

En este orden de ideas, pensar en lo que deberíamos hacer no resulta tan obvio, pero hay formas de lograrlo sin mucho esfuerzo. Pero antes de empezar, es más que necesario mencionar que es indispensable que elija mobiliario que pueda garantizarle una larga vida útil y que no requiera de gran mantenimiento, sino que esté fabricada en materiales de gran resistencia y durabilidad que sean fáciles de limpiar y que puedan adaptarse a cualquier ambiente, sin importar su humedad.

Una vez resuelto y aclarado esto, lo primero que debemos hacer es pedir ayuda de los alumnos de nuestro plantel. Para nadie es un secreto que cuando éramos estudiantes, muchas veces solíamos ser un poco imprudentes y poco considerados con las instalaciones y facilidades que nos brindaba nuestro colegio. Nuestra silla y escritorio eran nuestro lugar de aprendizaje, pero en algunas ocasiones también era protagonista de nuestras fechorías.

Los chicles eran su enemigo número uno, pero como era de frecuente que aparecieran varios debajo de nuestra mesa pegados en la superficie y peor aún si contábamos con un cajón interno para guardar nuestros libros, porque este era el sitio elegido para colocarlos cuando la maestra se acercaba a preguntarnos ¿estás comiendo chicle? Y nuestra respuesta inocente “No profe”. Cualquier cosa que pudiera adherirse a ella era buena candidata y muchas veces no considerábamos el daño que podíamos estarle causando.

Pero como el karma siempre regresa, a final de año ya sabíamos la tarea. La última semana de clases era la destinada para hacer el aseo en los salones y éramos nosotros los encargados de hacer que nuestra silla y escritorio quedarán en excelente estado. Comenzar a quitar cada una de las golosinas que habíamos “pegado” allí era todo un suplicio y lo peor, era que los maestros se daban cuente de nuestras fechorías y lanzaban comentarios irónicos como “menos mal que no comía chicle en clase” y quedábamos completamente expuesto.

Por esto pedir la ayuda de los alumnos para organizar su lugar de estudio es una excelente idea porque además de hacerles caer en cuenta de que todo siempre tiene una consecuencia, es una forma de contar con el apoyo de varias manos que puedan contribuir a la conservación de los muebles para colegios en buen estado y no de unos pocos, que se encargan de estas tareas. Además será mucho menos tiempo el que se necesitara para esta labor.

Ahora, es importante que este proceso de limpieza sea supervisado para que no se utilicen productos que puedan ser corrosivos o que puedan generar algún daño en la superficie de los muebles y sobretodo que puedan causar algún efecto nocivo para la salud del estudiantado. Claro que lo habitual es que se utilicen jabones suaves o de aseo común para esta labor y abundante agua.

Pero y entonces ¿qué hacer para preservar el mobiliario del plantel educativo cuando nadie se encuentra dentro de las instalaciones, entiéndase por nuestro personal de aseo? Es necesario que establezca el periodo de tiempo que el plantel quedará sin uso para elegir una fecha o más para estar pendiente de lo que sea necesario. Si por lo habitual el colegio dura alrededor de 45 días inactivo, equivalente a mes y medio, es buena idea contar con dos visitas para revisar cómo se encuentra todo.

Antes de salir del periodo activo y dependiendo del material de fabricación de su mobiliario, busque algunos preservantes o productos que le ayuden a conservar la apariencia de sus muebles para colegios. La madera es por lo general, la que más productos de este tipo tiene, pero también existen otros para los que se fabrican en metal. Pídale a su personal de apoyo que lo aplique gentilmente sobre cada uno de los muebles y que sigan las instrucciones al pie de la letra.

Una vez deba regresar, mire cómo se encuentra la superficie, interior y base de cada silla y escritorio para asegurarse que la falta de uso no esté causando ningún deterioro. Así mismo contrate personal por esos dos días para que le ayuden asear las zonas del colegio, aunque no estén en uso es muy posible que haya mucho que limpiar. De igual forma unos días antes de lo previsto para que los estudiantes regresen a clase es importante que nuevamente se haga una revisión de todas las instalaciones para cerciorarse de que no existen nada que se deba arreglar y de ser así, cuente con el tiempo suficiente para hacerlo.

Recuerde que si está considerando cambiar los muebles para colegios de su plantel durante estas vacaciones, aprovechando la ausencia de los estudiantes para hacer una remodelación relámpago, puede contar con Industrias Cruz como su proveedor oficial para elegir su nuevo mobiliario. En nuestra página web única www.industriascruz.com.co puede ver todos nuestros productos y encontrar la información de dónde estamos ubicados y cuáles son nuestras líneas de atención.

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