Cómo distribuir los pupitres al interior del salón

Uno de los conceptos más importantes y que no hemos tenido en cuenta hasta ahora en nuestros contenidos de blog, es el tema de la distribución de este mobiliario, los pupitres, al interior de cada aula de clase, pues tiene más impacto del que consideras y puede influir positiva o negativamente en el aprendizaje de los estudiantes. Es por ello que en esta oportunidad te diremos algunas maneras en las que puedes organizar el aula de clase y qué beneficios traería para tus alumnos.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los procesos de aprendizaje se logran únicamente con una adecuada comunicación de los conceptos, por lo que los procesos de enseñanza que se aplican dentro del salón de clases por parte del docente, deben procurar tener la mayor claridad posible así como garantizar que todos los estudiante puedan escucharlo. Esto se puede lograr cuando el pedagogo establece además de un correcto plan de estudios, una adecuada distribución de los elementos que se encuentran al interior del aula.

Es necesario comprender que la comunicación no es un proceso unilateral sino que se da en doble vía, pues contamos con emisores del mensaje y receptores de la información que realizan todo un complejo proceso de codificación y decodificación del mensaje, que al ser expresado en un mismo lenguaje, permite la compresión de todo lo que se quiere decir. Pero al entender que no solamente el profesor es el que se comunica con sus estudiantes, sino que ellos también participan de este modelo a través de la retroalimentación, se comprende por qué es importante que los pupitres estén acomodados en una posición correcta que les permita llevar a cabo este proceso de comunicación sin ningún tipo de ruido o interferencia.

Pero esta adecuada distribución no solamente favorece el entendimiento y el aprendizaje teórico del estudiante, sino que además al contar con el mobiliario correctamente posicionado, el estudiante puede aprender a utilizar el espacio físico que lo rodea así como percibir cuáles son sus límites y dónde comienza su intimidad personal, sabiendo cómo usarlo y quién puede compartir ese espacio con él y quién no. De esta manera puede establecer más fácilmente las diferencias entre el espacio íntimo, la distancia personal y por supuesto la distancia social, hasta incluso lograr distinguir entre el espacio público.

Así que con esto en mente, veamos algunas de las formas tradicionales en las que se pueden organizar un salón de clases, conociendo cuáles son sus ventajas y posibles inconvenientes. Ten presente esta información y aplícala a tu salón de clases, no importa si eres un estudiante, maestro, rector, o cualquier otra figura dentro del plantel educativo.

  1. Fila Horizontal: Resulta ser un modelo altamente útil para que el estudiante pueda ser completamente independiente y tenga la posibilidad de entender mejor las explicaciones del maestro, les permite enfocarse y tener una mayor comprensión de la información. Aunque pueden concentrarse mejor, también tienen espacio para la interacción con el resto de sus compañeros “vecinos” y se facilita el trabajo en parejas. No obstante, si todo el tiempo se utiliza este tipo de organización es posible que la labor del maestro sea únicamente para que los alumnos retengan información y no tareas más de analítica.
  2. Agrupar los pupitres de 2 o 4: Si el objetivo es que los estudiantes puedan interactuar entre sí durante las lecciones, esta es la mejor organización para el aula de clase. Pueden realizar trabajo en equipo, realizar labores colaborativas, tener un mayor espacio para compartir ideas, debatir y argumentar con mayor propiedad sus opiniones, además de fomentar otros valores sociales. Pero si lo que se busca es explicar algo a todos en conjunto, puede resultar un tanto complicado para la concentración de los alumnos y por ende, de la comprensión de la temática.
  3. Formados en Bloque: Los estudiantes se sientan próximos o juntos, de frente al foco de atención que en este caso es el maestro y el tablero. Pero esta formación solo se debe utilizar por un espacio de tiempo breve pues podría desencadenar un problemática con la disciplina de los alumnos. Adicionalmente puede generar algunos sentimientos de cohesión y es muy útil cuando el maestro necesita que los estudiantes repliquen una demostración, puedan encontrar la solución a un problema o contemplar una proyección.
  4. Semicírculo, círculo o herradura: Es ideal para generar un ambiente de debate, en el que todos los estudiantes del salón puedan verse frente a frente mientras realizan la argumentación de la lectura crítica de un libro, artículo, teoría, etc. A la vez que les brinda la posibilidad de hacer trabajos independientemente. Esta organización crea un ambiente de estudio mucho más cálido pues mantiene una corta distancia entre unos y otros, por lo que si se organizan de esta manera también puede ser un ambiente propicio para compartir historias personales, experiencias, narrar cuentos o historias, entre otras actividades más que puedan resultar de carácter más emocional.
  5. Espacio personal: Este tipo de distribución de pupitres en el lugar de clases se debe hacer únicamente cuando los grupos son pequeños y cuando se necesita que los estudiantes comprendan que el aprendizaje en el aula es un proceso único y personal, por lo que nadie más puede hacerlo por ellos. Es adecuada cuando se requiere que los alumnos realicen una actividad de reflexión o cuando se hacen pruebas específicas en las que se necesita reducir al máximo la posibilidad de hacer trampa o copia.

Como puedes ver, la acomodación o distribución de los pupitres tiene un objetivo principal y debe ser usado de acuerdo a su propósito. La conclusión que podemos obtener de esto es que todas las formas en la que pueden agruparse estos escritorios permiten que los alumnos comprendan información de varias maneras, por lo que utilizarlas en diversas ocasiones y variar la organización para estimular el aprendizaje de los estudiantes.

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